James Pelletier, líder del grupo de la Biofísica de Células Mínimas en el Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), dice:
“El trabajo interdisciplinar de Kate Adamala y colegas se relaciona con varias iniciativas internacionales, como la EU Synthetic Cell Initiative, la comunidad Build-a-Cell basada en los EE. UU., y la SynCell Asia Initiative.
Lo que llama la atención es cómo han integrado diferentes técnicas establecidas en un único sistema. Para comparar las células sintéticas, algunas preguntas importantes son: ¿qué está codificado en el genoma?, ¿cuál es la alimentación? y ¿cuál es su funcionalidad?
La Spudcell es un sistema in vitro que requiere biomoléculas complejas, como ribosomas purificados, en su alimentación; y tiene capacidad limitada de crecer y dividirse. En comparación, bacterias como la célula mínima del Instituto de J. Craig Venter pueden sintetizar sus propios ribosomas, y crecer y dividirse de forma exponencial. Son enfoques complementarios para estudiar las moléculas de la vida”.
Declara no tener conflictos de interés.
Víctor de Lorenzo, profesor de Investigación del CSIC en el Centro Nacional de Biotecnología, dice:
“El trabajo me parece técnicamente sólido y un avance tecnológico importante, pero para nada es creación de vida en el laboratorio, una afirmación que resulta claramente exagerada. En ningún momento se crea vida de novo. Lo que se demuestra es la capacidad de ensamblar manualmente, utilizando componentes bioquímicos y partes celulares preexistentes, un sistema similar a una célula que reproduce algunas de sus funciones. En ese sentido, el estudio marca un hito; pero un hito en ingeniería biológica no debe confundirse con un hito en el origen o la creación de la vida”.
No declara conflictos de interés.
Manuel Porcar, líder del grupo de Biotecnología y Biología Sintética de la Universitat de València (I2SysBio) y fundador de la empresa DARWIN, dice:
“Es un avance muy espectacular. No se trata exactamente de una célula artificial, sino de un sistema parecido al celular, con un genoma muy pequeño y capacidades metabólicas básicas. Sin embargo, la 'célula' necesita un suministro externo de muchos componentes, incluyendo ribosomas, y no tiene aún una reproducción consistente. Será muy interesante ver si las futuras versiones de este desarrollo son más independientes y pueden pasar su genoma a la descendencia con más eficacia”.
No declara conflictos de interés.
Juli Peretó, catedrático de Bioquímica y Biología Molecular en la Universidad de Valencia, dice:
“Para empezar, debo decir que Kate Adamala es muy conocida en el campo de la biología sintética y con muchas iniciativas internacionales, es una persona que tiene mucho impulso. El trabajo que están haciendo público por esta vía un poco heterodoxa —no a través de una revista, sino a través de una plataforma de prepublicación y sin revisión por pares— es un logro que, de confirmarse que todo está correcto, es importante, es un punto de inflexión en el campo.
Ya llevamos varios. Craig Venter ya propuso varias estrategias de construcción de células artificiales. La diferencia fundamental es que esta, en lugar de ir de arriba abajo, de células conocidas del tipo micoplasma, que son pequeñitas, y reducción de esas células, lo hace al revés: construcción de abajo arriba, bottom up, con elementos tomados de otras células, enzimas, ribosomas, etc. Es una estrategia complementaria.
Los resultados que exponen me parecen bastante espectaculares porque con un número de ingredientes relativamente reducido consiguen que las células se dividan. No tiene mucha continuidad porque el sistema no es capaz de mantenerse por mucho tiempo, pero bueno, es un primer paso importante.
Yo creo que hay que destacar eso, que no están diseñando de cero una célula, pero sí construyéndola a partir de sus componentes mínimos necesarios para que manifieste esas propiedades que ellos describen, con todas las cautelas porque el trabajo, como digo, está siguiendo una vía heterodoxa de difusión, pero creo que es importante señalarlo.
Me parece que es un trabajo espectacular dentro de la estrategia de la biología sintética”.
Declara no tener conflictos de interés.
Luis Serrano, líder del grupo de Diseño de Sistemas Biológicos en el Centro de Regulación Genómica (CRG), dice:
"Es un avance importante. No obstante, hay que tener en cuenta que usan componentes naturales, incluyendo un cóctel de 35 enzimas, y alimentan la célula fusionando con otros liposomas que llevan los ribosomas y los nutrientes. Es más 'sexy' lo relacionado con la división de la célula. Pero realmente no es una célula diseñada o hecha de compuestos no encontrados en la naturaleza. Se parece más a una célula mínima, como la de Craig Venter, que a una célula diseñada. Eso sí, es un trabajo muy bueno”.
No declara conflictos de interés.